lunes, 7 de julio de 2008

La fuerza del cambio del PSOE impulsa Educación para la Ciudadanía

Nuestro 37 º Congreso :"La fuerza del cambio", como ya anticipaban varios medios de comunicación, ha dado un nuevo impulso a nuestra posición con relación a la nueva asignatura de Educación para la Ciudadanía. Ya apuntaba en una reflexión en este blog el pasado 2 de julio, y afortunadamente así ha sido.
Según nuestro Secretario General, José Luis Rodríguez Zapatero, el PSOE ha demostrado ser “el partido que extiende la democracia” en nuestro país, “proponiendo y llevando a la práctica el nacimiento de nuevos derechos y libertades para los ciudadanos”; además el PSOE ha puesto de manifiesto que es “la fuerza modernizadora e innovadora de la sociedad” y, finalmente, que es el “gran garante de las políticas sociales en España: de su mantenimiento y de su avance”.

Reproduzco, por su interés, el apartado específico referido a Educación para la Ciudadanía aprobado por los delegados y delegadas a este 37 º Congreso, de renovación, impulso y relevo generacional, en el que una mujer, Leire Pajín, será nuestra Secretaria de Organización.



Nuestra Resolución: Educación para la Ciudadanía


La educación es una experiencia global que se desarrolla a lo largo de toda la vida porque no se refiere única y exclusivamente a la memorización y adquisición de conocimientos. Es imprescindible transmitir y sentir los valores democráticos, tener una actitud activa ante la vida, realizar el esfuerzo por superarse y aprender a vivir y a convivir, encarar el reto que supone tomar y asumir las propias decisiones y aprender a equivocarse, sentir que formamos parte de una sociedad con una serie de valores y normas con libertad y responsabilidad.


La cultura democrática no es inherente a la naturaleza humana. Hay que construirla y transmitirla, en la familia, en los centros educativos, en la comunidad. Este es el motivo por el que pensamos que enseñar ciudadanía democrática, la Educación para la Ciudadanía y los Derechos Humanos, es una precondición para la coexistencia de una sociedad democrática.
La democracia madura y desarrollada como la nuestra debe preocuparse y ocuparse de formar a sus ciudadanos en los valores constitucionales comunes compartidos. Los Derechos Humanos, la dignidad, la convivencia, la responsabilidad social, el pluralismo, la tolerancia, el respeto, la ética y la igualdad, entre otros, son valores que hay que transmitir dándoles un espacio y un tiempo en el currículo escolar, además de constituir una base transversal de referencia para todos y para todo.

Desde esta convicción nace Educación para la Ciudadanía y los Derechos Humanos, desde el deseo y la obligación de los poderes públicos de encontrar la forma de transmitir a nuestros jóvenes estos valores.
La cohesión de toda sociedad humana procede de un conjunto de actividades y de proyectos comunes, de valores compartidos, que constituyen otros tantos aspectos de la voluntad de vivir juntos. Con el tiempo, esos vínculos se enriquecen y originan el sentimiento de pertenencia y de solidaridad. Así, la educación tiene, por un lado, el cometido de establecer entre los individuos vínculos sociales procedentes de referencias comunes y, por otro, la finalidad del pleno desarrollo del ser humano en su dimensión social. Pero su más alta ambición es brindar a cada cual los medios de una ciudadanía consciente y activa, cuya plena realización sólo puede lograrse en el contexto de sociedades democráticas.
La educación no puede únicamente aleccionar a través de conceptos los valores democráticos.
Debe saber transmitirlos, enseñarlos en la práctica y responder también a la pregunta: vivir juntos, ¿con qué finalidad? ¿para hacer qué? Y dar a cada alumno la capacidad de participar activamente durante toda la vida en un proyecto de sociedad, reforzando el sentido de ciudadanía. Hay que preparar a cada persona para esa participación, enseñándole sus derechos, sus deberes y sus obligaciones, desarrollando también sus competencias sociales. La educación tiene la misión de transmitir las normas de convivencia comunes de la sociedad, que son las que la fortalecen y fomentan su cohesión. Y debe, también, forjar la capacidad crítica que permite un pensamiento libre y una acción autónoma, respetando los derechos fundamentales de cada individuo.
El desarrollo de un comportamiento cívico responsable puede y debe fomentarse desde una edad muy temprana. La Educación para la Ciudadanía, que incluye el aprendizaje de los derechos y deberes de los ciudadanos, el respeto por los valores democráticos y por los derechos humanos, y la importancia de la solidaridad, tolerancia y participación en una sociedad democrática, está considerada como un instrumento para que niños y jóvenes se conviertan en ciudadanos responsables y activos.
Los valores son, en nuestro caso, los valores de la Constitución que todos compartimos.
Educación para la Ciudadanía y los Derechos Humanos está avalada por una serie de normas y recomendaciones tanto estatales como internacionales. Precisamente, el año 2005 fue designado por el Consejo de Europa como el Año Europeo de la Ciudadanía a través de la educación. No debemos olvidar que la Constitución Española de 1978 al establecer en su artículo 27 el derecho universal a la educación como obligación de los poderes públicos sitúa "el pleno desarrollo de la personalidad humana en el respeto a los principios democráticos de convivencia y a los derechos y libertades fundamentales".
Así, la nueva asignatura en Educación para la Ciudadanía y los Derechos Humanos, lejos de ser adoctrinamiento ideológico, no es más que el resultado de un robusto cuerpo normativo y orientador producido a lo largo de las últimas seis décadas en el seno de las Naciones Unidas en materia de educación y derechos humanos, recogido en España primero por la Constitución Española de 1978 y ahora por el proyecto de Ley Orgánica de la Educación, además de estar siendo aplicado en la inmensa mayoría de los países europeos por exigencia de sus directivas.
Sorprende, por tanto, que en un país como el nuestro que no se ha caracterizado históricamente por el reconocimiento público y legal de los derechos de ciudadanía a sus habitantes, cuando se consiguen constitucionalmente y se pretende formar cívicamente en ellos, el Partido Popular alce su voz contraria a su inclusión en los programas escolares, actitud irresponsable que apoya y anima a utilizar métodos ilegales como es la objeción de conciencia, porque proponen un rechazo próximo a la insumisión basado en el incumplimiento, a veces con subterfugios lingüísticos como en la Comunidad Valenciana, de una norma democráticamente elaborada y aprobada, incluso sin
objeciones por parte del Consejo de Estado. Sin ir más lejos, el propio Consejo Escolar del Estado acaba de aprobar un dictamen donde insta a las Administraciones Educativas a desechar la objeción de la asignatura en sus territorios.